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Emili Godes

Una mirada moderna

Cómo miraba Emili Godes

La modernidad de Emili Godes no se encuentra únicamente en sus fotografías concebidas como obra artística. También aparece en sus imágenes industriales, científicas, publicitarias y cinematográficas: en la manera de mirar una fábrica, ampliar un insecto, reproducir una obra de arte o construir una imagen para una empresa.

En contacto con publicaciones, fotógrafos, artistas e instituciones de su tiempo, Godes incorporó nuevos puntos de vista y procedimientos sin abandonar la precisión necesaria para ejercer como fotógrafo profesional.

Clasificación de los puntos de vista de Emili Godes basada en el estudio «Modernidad y vanguardias fotográficas en la obra de Emili Godes» (2014), de Laia Foix. La investigación, las atribuciones y las comparaciones con otros fotógrafos son suyas; la selección de imágenes y la redacción de esta página son de esta web.

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Una generación

Emili Godes nace en 1895, en la última década del siglo XIX, a las puertas de todos los cambios técnicos, estéticos e ideológicos que sacudirían la fotografía. Pertenece exactamente a la misma generación que quienes protagonizaron esos cambios en Europa y América: Paul Strand y Man Ray (1890), El Lissitzky (1890), John Heartfield y Alexander Rodchenko (1891), Christian Schad y André Kertész (1894), László Moholy-Nagy (1895), Jacques-Henri Lartigue (1896), Walter Peterhans, Albert Renger-Patzsch y Edward Weston (1897), Berenice Abbott (1898) o Brassaï (1899).

En Barcelona coincide con una promoción equivalente: Pere Català Pic (1889), Ramon de Baños (1890), Gabriel Casas y Josep Masana (1892), Josep Sala (1896), Joan Porqueras (1899), Antoni Arissa (1900), Joaquim Gomis (1902) y Josep Maria Lladó (1903). De todos ellos, Arissa, Català Pic, Lladó, Masana, Porqueras y el propio Godes compartieron un mismo recorrido: el tránsito desde el pictorialismo hacia la nueva visión.

Frente a las etiquetas y los encasillamientos, el siglo XX se explica mejor hablando de tendencias, de lenguajes y técnicas transversales, de etapas personales y de evolución. Godes no fue miembro de un grupo cerrado ni firmó manifiestos: fue un profesional permeable a su entorno que se transformó en paralelo a sus coetáneos.

02

Cómo le llega la modernidad

Godes pasó dieciocho años como empleado en dos de los principales establecimientos fotográficos de Barcelona: primero la casa Riba y después la casa Cuyàs, donde llegó a jefe de laboratorio. No se independiza hasta 1928. Esos años de oficio, lejos de apartarlo de la modernidad, fueron su vía de acceso a ella.

El Butlletí de l’Agrupació Fotogràfica de Catalunya —de la que fue socio fundador— extraía sus artículos directamente de las publicaciones especializadas extranjeras (Photo-Revue, La Photographie, Photo-Era), lo que le proporcionó una formación rigurosa sobre la técnica y el utillaje más moderno de la época. A ello se sumaban la Revista Kodak y la Revista Agfa, surgidas de la industria fotográfica, que potenciaban la fotografía industrial y publicitaria y se alejaban de los postulados pictorialistas.

Trabajaba además para pintores y escultores que estaban en la vanguardia, y para galerías de arte: reproducir esas obras le permitió conocer de primera mano las tendencias artísticas de su tiempo. Participó como jurado en concursos junto a Narcís Ricart, Antoni Arissa o Català Pic. Esa combinación —formación técnica, contacto con artistas y reconocimiento entre iguales— es la que le permite dar el salto y crear su serie de macrofotografías.

03

Nueva Visión

La Nueva Visión surge de las ideas de la Bauhaus. Potencia nuevos encuadres y nuevos puntos de vista —picados, contrapicados, fragmentación, planos de detalle, descontextualizaciones a veces próximas a la abstracción— y los contrastes en las formas y en la luz. Su objetivo es reflejar la realidad tal como la percibimos con la vista, no como la ordena la tradición pictórica.

En la obra de Emili Godes aparecen todos esos recursos: puntos de vista desplazados, encuadres fragmentarios, diagonales y una atención especial a la estructura visual de los objetos y los espacios. Godes no fue miembro de un grupo cerrado, pero su obra documenta con claridad su tránsito desde el pictorialismo hacia los lenguajes modernos de su tiempo.

Nuevos puntos de vista, nuevos encuadres

Emili Godes, sin título (dedal, aguja y botones), ca. 1930
Emili GodesSin título (dedal, aguja y botones), ca. 1930
Nueva Visión: punto de vista cenital, muy por encima del objeto, y un plano de detalle que recorta el costurero hasta dejarlo sin contexto ni escala. El hilo cruza el encuadre en diagonal y organiza la imagen; la arpillera del fondo se vuelve trama. La cámara mira desde donde no miraría un pintor.
MNAC · 219214-000 · ver en La obra
Emili Godes, sin título (mástil de violín sobre un teclado), ca. 1930
Emili GodesSin título (mástil de violín sobre un teclado), ca. 1930
Nueva Visión: cámara oblicua y muy cerca, de modo que las teclas dejan de ser un piano y se convierten en una sucesión rítmica de blancos y negros. El mástil entra en diagonal y rompe esa retícula; el contraste de formas y de luz sustituye a la descripción del instrumento.
MNAC · 202468-000 · ver en La obra
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Nueva Objetividad

Los fotógrafos de la Nueva Objetividad buscaban enfoques nítidos y fotografías no manipuladas, para conseguir una unidad entre la técnica fotográfica y el objeto fotografiado: luz plana, aperturas pequeñas, tiempos de exposición lentos y el ojo del fotógrafo. La precisión técnica de Godes no era incompatible con la expresión artística. En sus fotografías científicas, industriales y de reproducción de obras de arte, el detalle, la nitidez y el control de la iluminación producen también una experiencia visual.

Es la corriente con la que se le ha identificado con más insistencia: ya en 1986 Marisol Farré le dedicó una tesis de licenciatura titulada Un fotógrafo catalán de la Nueva Objetividad, y en 1996 la exposición y el catálogo del Departament de Cultura lo presentaron como Emili Godes. Fotògraf de la Nova Objectivitat.

«Si los impulsores de la Nueva Objetividad llegaron a esta práctica por la vía de las ideas, Godes, por el contrario, llegó a ella por la vía de la práctica. […] Godes, que después de 1929 se siente un hombre de su tiempo, se pone al servicio de la ciencia, de la industria y de la cultura editorial, y lo hace en el más empírico de los sentidos y sin renunciar nunca a los valores estéticos.»

Daniel Giralt-Miracle, texto de la exposición de la Primavera Fotogràfica, 1996

La misma planta, la misma década

Albert Renger-Patzsch, Echeveria, 1922
Albert Renger-PatzschEcheveria, 1922MoMA · ver ficha
Emili Godes, Cactus, ca. 1930
Emili GodesCactus, ca. 1930
Nueva Objetividad: enfoque nítido de punta a punta, luz difusa sin sombras dramáticas y encuadre frontal que llena el plano. La planta no se interpreta ni se idealiza, se describe: la roseta se convierte en una estructura geométrica repetida, y la belleza sale de la exactitud, no del efecto.
MNAC · 205317-000 · ver en La obra

El objeto descrito con exactitud

Emili Godes, Pèsols, ca. 1930
Emili GodesPèsols (guisantes), ca. 1930
Nueva Objetividad: la vaina abierta, aislada sobre fondo oscuro y sin ningún recurso pictorialista —ni flou, ni virados, ni intervención sobre la copia—. Diafragma cerrado para que todo esté nítido, exposición larga y una luz lateral que modela cada guisante y hace visible la fibra de la vaina. Un alimento corriente, mirado con precisión de laboratorio, acaba resultando extraño.
MNAC · 202120-000 · ver en La obra
Emili Godes, Mans, ca. 1930
Emili GodesMans (manos), ca. 1930
Nueva Objetividad: fotografía directa, sin manipulación, donde una luz rasante describe venas, arrugas y uñas con detalle casi documental. El cuerpo se trata igual que un objeto —materia y textura antes que psicología—: no es un retrato de alguien, es la descripción exacta de unas manos.
MNAC · 202134-000 · ver en La obra
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Fotogramas

La fotografía sin cámara fue la experiencia más radical de la vanguardia: escribir directamente con la luz, sin lente y sin negativo. Christian Schad, Man Ray y László Moholy-Nagy la practicaron desde finales de la década de 1910 y, sobre todo, durante los años veinte. Godes llega a ella hacia 1930.

En sus fotogramas, la atención se desplaza desde la representación reconocible hacia la silueta, la transparencia, la textura y la abstracción. El MNAC conserva seis, depositados por su hija Maria Rosa Godes en 1997 y donados en 2005: motivos vegetales en su mayoría, pero también objetos cotidianos como unas tijeras.

Escribir con la luz, sin cámara

Man Ray, Rayograph, 1925
Man RayRayograph, 1925© Man Ray Trust
László Moholy-Nagy, Flower, 1925-1927
László Moholy-NagyFlower, 1925–1927
Emili Godes, fotograma con ramas en un jarrón, ca. 1930
Emili GodesSin título (ramas en un jarrón), ca. 1930
Fotograma: hecho sin cámara, colocando las ramas y el jarrón sobre el papel sensible y exponiéndolo a la luz. Lo que tapa la luz sale blanco y el resto queda negro, de modo que los tonos aparecen invertidos; el jarrón, opaco, se resuelve como una silueta gris plana y las hojas más finas dejan pasar algo de luz. No hay negativo, ni lente, ni punto de vista: solo contacto, silueta y transparencia.
MNAC · 202483-000 · ver en La obra
Emili Godes, fotograma con unas tijeras, ca. 1930
Emili GodesSin título (tijeras), ca. 1930
Fotograma: las tijeras se apoyaron directamente sobre el papel, junto a un tejido de trama abierta que filtra la luz de manera desigual y queda impreso como una retícula en todo el fondo. La segunda silueta, más débil, delata una exposición con el objeto desplazado. La herramienta pierde su función y se queda en pura forma: la fotografía reducida a su principio, un objeto, luz y papel.
MNAC · 202129-000 · ver en La obra
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Aproximación al objeto

La cámara permitió acercarse al objeto hasta descontextualizarlo, fragmentarlo y convertirlo en pura forma. Un par de gafas, unas manos o un tejido dejan de ser cosas útiles para volverse materia visual. En estas imágenes, la fotografía como expresión artística y la fotografía útil a veces solo se diferencian por el contexto en que se publican.

El objeto como forma

André Kertész, Las gafas y la pipa de Mondrian, 1926
André KertészLas gafas y la pipa de Mondrian, 1926
Walter Peterhans, sin título, ca. 1931
Walter PeterhansSin título, ca. 1931
Emili Godes, sin título (tejido), ca. 1930
Emili GodesSin título (tejido), ca. 1930
Aproximación al objeto: la cámara se acerca hasta que el tejido llena el encuadre entero, sin bordes, sin escala y sin ninguna pista de qué prenda es. Lo que queda es la trama —el zigzag de los hilos y los pelillos que atrapa la luz rasante—: materia y ritmo. El objeto útil desaparece y solo permanece su superficie, muy cerca de la abstracción.
MNAC · 202130-000 · ver en La obra
Emili Godes, Natura morta, ca. 1930
Emili GodesNatura morta (bodegón), ca. 1930
Aproximación al objeto: un libro abierto, unas gafas, una calabaza seca, un reloj de bolsillo y un cucurucho de periódico, reunidos de cerca sobre una mesa. Ninguno sirve ya para lo que servía: valen por su forma, su textura y la luz dura que los recorta. La sombra del cucurucho llega incluso a independizarse y se vuelve una figura autónoma, tan protagonista como las cosas que la proyectan.
MNAC · 202133-000 · ver en La obra
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Fotomontaje

El fotomontaje permitió a Godes construir imágenes a partir de la combinación y reorganización de distintos elementos. El procedimiento ampliaba la capacidad documental de la fotografía y la convertía en una herramienta de síntesis visual, especialmente adecuada para la comunicación industrial, publicitaria y propagandística.

Sus fotomontajes se sitúan en el mismo terreno que los de Pere Català Pic —principal teórico de la nueva fotografía en Catalunya— y los de Gabriel Casas, que llevó el procedimiento al lenguaje gráfico institucional durante la Guerra Civil.

Tres maneras de montar una imagen

Pere Català Pic, Industrias gráficas Cantín, ca. 1946
Pere Català PicIndustrias gráficas Cantín, ca. 1946MNAC
Gabriel Casas, Fisonomia econòmica de Catalunya, 1937
Gabriel CasasFisonomia econòmica de Catalunya, 1937gabrielcasas.cat
Emili Godes, fotomontaje, ca. 1930
Emili GodesFotomontaje, ca. 1930MNAC
08

Doble exposición

La doble exposición fue un recurso utilizado de forma significativa por los surrealistas, aunque su uso se generalizó también en otros ámbitos. En la obra de Godes aparece como un procedimiento de superposición y desplazamiento de la realidad, y adquiere una función narrativa en Màgica Nit (1945), donde ayuda a representar el territorio de los sueños y los miedos infantiles.

Dos imágenes en un mismo negativo

Emili Godes, Piano, 1940
Emili GodesPiano, 1940 · doble exposición para fotomontajeIEFC · ver en La obra
Josep Maria Lladó, sin título, 1930-1934
Josep Maria LladóSin título, 1930–1934MNAC
Fotograma de Màgica Nit: una estrella y un cometa superpuestos al rostro dormido de un niño
Fotograma de Màgica Nit: máscaras superpuestas al rostro de un niño
Emili GodesDos fotogramas del cortometraje Màgica Nit, 1945
Aquí la doble exposición deja de ser un recurso plástico y se vuelve narrativa: la estrella y el cometa se superponen al rostro dormido del niño, y en el segundo fotograma son las máscaras las que invaden su cara. El mismo procedimiento que en la fotografía fija superpone objetos sirve, en el cine, para poner en imagen el sueño y el miedo infantil.
Colección particular · reproducidos en el TFP de Laia Foix
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Macrofotografía y fotomicrografía

En las imágenes de insectos, vegetales y otras formas naturales, Godes convierte la ampliación científica en una experiencia visual. Su objetivo no es únicamente mostrar: también busca producir sorpresa, extrañamiento y belleza. Él mismo lo explicaba en 1955: «En menos aumentos, y fuera ya del campo estricto de la ciencia, nos ofrece un panorama vastísimo, de un interés artístico nada común, donde la curiosidad encuentra una fuente de inagotables sorpresas. Mi especialización hasta ahora ha sido únicamente orientada hacia este último aspecto».

Estas técnicas las dominaba por su trabajo con la Escola Superior d’Agricultura, con la que empieza a colaborar en 1927. El profesor Francisco García del Cid lo describía pocos meses después como un «trabajador infatigable que ha sabido dedicarme las mañanas de los domingos, aprendiendo en pocas semanas los problemas básicos de la microfotografía». El aparato de fotomicrografía que utilizaba había sido construido expresamente por la Casa Cuyàs, precisamente en los años en que Godes trabajaba allí. Conviene por tanto matizar la idea, repetida durante años, de que trabajaba con procedimientos rudimentarios y lentes improvisadas a partir de vasos y botellas: partía de un conocimiento técnico sólido y de equipos adecuados.

La serie tardó en hacerse pública. Sebastià Gasch le dedicó un artículo en Meridià en 1938 con cinco fotografías, y fue él quien la expuso en 1944 en la galería El Jardín, en una muestra monográfica. Después vinieron los tres artículos de Carles Sindreu: El Español (1955, nueve fotografías), Diario de Barcelona (1956, «Monstruos insospechados», tres) y la revista San Jorge (1963, «Monstruos en primavera», nueve).

Precisión terminológica: hay fotografía de aproximación entre 1:5 y 1:1, fotomacrografía a partir de 1:1 y fotomicrografía cuando se necesita un microscopio. Buena parte de lo que él llamaba «microfotografías» son técnicamente fotomacrografías.

De la ampliación científica a la sorpresa visual

Emili Godes, paisaje a través de unas alas de libélula, ca. 1930
Emili GodesPaisatge a través d’ales de libèl·lula (paisaje a través de alas de libélula), ca. 1930
Ampliación y composición a la vez: las alas, a contraluz sobre un paisaje de marisma, funcionan como una vidriera. La nervadura se lee celda a celda con la nitidez que exige el aumento, mientras el fondo se deshace —al acercarse tanto, la profundidad de campo se reduce a nada—. El resultado ya no es una lámina de entomología, sino una imagen.
MNAC · 202116-000 · ver en La obra
Emili Godes, fotomicrografía de una pulga, ca. 1930
Emili GodesPuça (pulga), ca. 1930
Fotomicrografía en sentido estricto: el ejemplar, montado en una preparación y atravesado por la luz, aparece como una silueta translúcida sobre blanco, con las placas del abdomen, las espinas y hasta las uñas de las patas. El salto de escala —de lo casi invisible a una copia de 35 cm— es lo que convierte a un parásito doméstico en uno de aquellos «monstruos insospechados» que tituló Carles Sindreu.
MNAC · 202118-000 · ver en La obra
Emili Godes, haba dentro de la vaina en primerísimo plano, ca. 1930
Emili GodesFava (haba), ca. 1930
Fotografía de aproximación, con una relación de reproducción cercana al 1:1: el haba y su vaina llenan el encuadre. La luz lateral distingue tres materias —la piel tersa del grano, el forro algodonoso de la vaina y el filo brillante del borde— y el fondo oscuro elimina cualquier referencia de escala. Nada dice ya que esto sea un alimento.
MNAC · 202135-000 · ver en La obra
Emili Godes, cabeza y alas de una mariposa en primerísimo plano, ca. 1930
Emili GodesPapallona (mariposa), ca. 1930
La ampliación enseña lo que el ojo no alcanza: las escamas del ala, los ocelos y la pelambre del tórax. Pero Godes no la fotografía sobre una placa de laboratorio, sino desde su misma altura y con el cielo detrás, de modo que las antenas se recortan como dos trazos. La misma imagen sirve para documentar y para asombrar.
MNAC · 202493-000 · ver en La obra
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Encuadres y puntos de vista

Para Godes, el encuadre no era una decisión neutra. El punto desde el que se fotografía transforma la escala, la tensión y el significado del motivo. Sus picados, contrapicados, primeros planos y diagonales muestran una voluntad de construir la imagen, no solo de registrar lo que tenía delante.

Dos maneras de colocar la cámara

Emili Godes, fachada del Nacimiento de la Sagrada Família en contrapicado, 1965
Emili GodesSagrada Família, fachada del Nacimiento, 1965
Cámara casi pegada al muro y apuntando hacia arriba. El contrapicado extremo hace converger las torres, deforma la escala y convierte la fachada en un cuerpo único que se escapa por arriba del encuadre. No es una vista para reconocer el edificio, sino para hacer sentir su verticalidad: el punto de vista es aquí el asunto de la fotografía.
IEFC · ACP-23-119 · ver en La obra
Emili Godes, pasillo entre dos líneas de máquinas de hilatura, c. 1940-1950
Emili GodesGéneros de Punto Rafel, sala de hilatura, c. 1940–1950
El caso contrario: la cámara se planta en el eje del pasillo, a la altura de las máquinas. Las dos líneas de bobinas huyen hacia un único punto de fuga y el suelo vacío del centro ordena toda la imagen. Un encargo industrial resuelto con una decisión de encuadre —dónde ponerse— que convierte la repetición de las bobinas en el tema.
IEFC · ACP-23-446 · ver en La obra
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Luz, geometría y composición

La modernidad de Godes también se construye con elementos básicos: luz, líneas, superficies, volúmenes y ritmo. En sus fotografías, estos elementos organizan la imagen y pueden convertir un objeto funcional, una planta o una instalación industrial en una composición autónoma.

La luz como material

Emili Godes, escaparate de OSRAM en la Exposición de la luz, 1929
Emili GodesEscaparate de OSRAM, Exposición de la luz, 1929
Aquí la luz no ilumina el motivo: es el motivo. Los tubos luminosos dibujan un abanico radial dentro de un rombo y Godes lo fotografía de frente, centrado y simétrico, para que esa geometría llegue intacta. La dificultad es de oficio —medir una exposición en la que el sujeto brilla y todo lo demás es negro, sin quemar los tubos ni perder las bombillas del zócalo— y el resultado se sostiene solo como forma.
IEFC · ACP-23-597 · ver en La obra
Emili Godes, composición navideña con figura de caballo y sombras diagonales, ca. 1943-1945
Emili GodesSerie de Navidad, ca. 1943–1945
Una composición de estudio hecha con casi nada: una figurita de caballo, una estrella de papel y unas bandas de luz proyectadas en diagonal. La sombra pesa tanto como el objeto que la produce, las franjas claras y oscuras cortan el plano en diagonales y la vista cenital elimina el suelo y la profundidad. Luz, geometría y ritmo bastan para organizar la imagen entera.
IEFC · ACP-23-187 · ver en La obra
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La ciudad de noche

Frente al bucolismo de los paisajes idílicos, el fotógrafo moderno busca la actividad humana. La ciudad se convierte en motivo: el entramado urbano, la población como grupo, los edificios de hormigón y cristal. Y la noche urbana se convierte en un escenario nuevo, con calles iluminadas por el alumbrado público, que cámaras y películas más sensibles permiten por fin captar. Brassaï publica Paris de nuit en 1933.

Godes fotografía de noche el escaparate del Banco Comercial Transatlántico durante la Exposición de la Luz de 1929: un rótulo encendido, el reflejo mojado del pavimento y una farola. Es un encargo publicitario —la instalación luminosa era de lámparas OSRAM— resuelto con el mismo vocabulario visual con el que sus coetáneos hacían obra de autor.

La calle iluminada

André Kertész, Paris night square, 1927
André KertészParis night square, 1927
Brassaï, de Paris de nuit, 1933
BrassaïDe Paris de nuit, 1933© Estate Brassaï
Emili Godes, Exposición de la luz, 1929
Emili GodesExposición de la luz, 1929 · BarcelonaIEFC · ver en La obra
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Publicidad moderna

La fotografía publicitaria exigía claridad, precisión y capacidad para convertir un producto en una imagen atractiva. Barcelona vivió esos años un impulso notable: en 1932 se creó el Institut Psicotècnic de la Generalitat, con un Seminario de Publicidad estrechamente vinculado a Català Pic, y se celebró el I Salón Nacional de Fotografía Publicitaria en el local Publi-Cinema del Paseo de Gracia, inaugurado con la conferencia La fotografía moderna como elemento de publicidad. Godes participó con sus fotografías, y la prensa las destacó.

Mientras las revistas especializadas seguían fieles al salonismo pictorialista, fue la publicidad —un encargo comercial— la que abrió la puerta a la fotografía moderna. Godes aplicó ahí encuadres rigurosos, contrastes, geometrías y una atención especial a la iluminación. En un anuncio para los laboratorios Andrómaco, hacia 1936, la niña protagonista es Maria Rosa, su hija menor.

El producto como imagen

Josep Sala, sin título, ca. 1930
Josep SalaSin título, ca. 1930
Gabriel Casas y Josep Alumà, sin título, ca. 1930
Gabriel Casas i Josep AlumàSin título, ca. 1930
Emili Godes, Cesterol para Laboratorios Esteve
Emili GodesCesterol, para Laboratorios EsteveIEFC · ver en La obra
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El cine

En los años de posguerra fue en el cine donde Godes desarrolló su creatividad artística. Trabajaba en foto fija desde principios de los treinta, sobre todo para los estudios Orphea, así que conocía el medio perfectamente. La multidisciplinariedad era además una característica de los artistas de su época: hicieron incursiones en el cine tanto catalanes como Ramon de Baños, Josep Masana o Josep Maria Lladó, como Moholy-Nagy, Rodchenko o Leni Riefenstahl.

Dirigió tres cortometrajes, los tres mudos. Màgica Nit (1945), de poco más de ocho minutos, mezcla en la noche de Reyes la ilusión por los regalos con los miedos infantiles, y recurre a la doble exposición para mostrar el mundo onírico de la protagonista. La Calumnia (1946–1948), de diecinueve minutos, es más narrativa: usa primerísimos primeros planos, picados y contrapicados para dar fuerza a las emociones. Todo es según el color… (1952 o 1953), de unos dieciocho minutos y con guion de Ángel G. Gauna, se rodó en localizaciones muy urbanas —el interior de la Bolsa en plena sesión, el puerto desde lo alto de la torre de San Sebastián, las vías del tren— y alterna imágenes en color y en blanco y negro para contraponer optimismo y pesimismo.

Foto fija: el encargo mirado como fotografía

Emili Godes, foto fija de Hay un camino a la derecha rodada en el Somorrostro, 1953
Emili GodesHay un camino a la derecha (Francesc Rovira Beleta), 1953
Foto fija rodada en el Somorrostro, con las barracas reales de la playa al fondo. Godes baja la cámara a la altura del niño que juega en la arena, deja que la duna corte el encuadre en diagonal y sitúa las dos figuras en el vacío del centro. El decorado no es un plató: es la ciudad que la película quiere enseñar, y el encargo de promoción acaba resuelto como fotografía documental.
Filmoteca de Catalunya · ver en La obra
Emili Godes, foto fija de Cañas y barro en la Albufera, 1954
Emili GodesCañas y barro (Juan de Orduña), 1954
En la Albufera, con la pértiga cruzando el cielo en diagonal y la línea del horizonte muy baja, el agua quieta duplica barcas y figuras: media imagen es reflejo. La escena está tomada a contraluz, de modo que los personajes se leen como siluetas. Es una foto de producción, pero la composición viene de su obra personal.
Filmoteca de Catalunya · ver en La obra
Emili Godes, foto fija de Siega verde rodada en Salardú, 1960
Emili GodesSiega verde (Rafael Gil), 1960
Rodaje en Salardú, ante la iglesia románica. En lugar de fotografiar el baile de frente, Godes se mete entre los músicos: los metales y la tenora entran desenfocados por la izquierda y hacen de marco, los danzantes quedan en el centro y la montaña cierra el fondo. El punto de vista convierte una foto de producción en un reportaje.
Filmoteca de Catalunya · ver en La obra
Emili Godes, foto fija de Plácido en la estación del pueblo, 1961
Emili GodesPlácido (Luis García Berlanga), 1961
Rodada por Orphea, fue la primera película española nominada al Oscar. En la estación, esperando la llegada de las estrellas de cine, la pancarta de bienvenida cruza el encuadre en diagonal y tapa a quienes la sostienen, mientras a la derecha los vecinos miran con cara de circunstancias y, en la pared, el rótulo recuerda que en la nueva España no se blasfema. La ironía de Berlanga cabe en una sola foto fija.
Filmoteca de Catalunya · ver en La obra
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La modernidad aplicada a los encargos

La modernidad de Emili Godes no fue un estilo reservado a sus imágenes personales. También aparece en los encargos que realizó para empresas, instituciones científicas, médicos, artistas y estudios cinematográficos. Su capacidad para resolver necesidades concretas sin renunciar a una mirada propia explica la unidad profunda de una obra aparentemente muy diversa.

El mejor ejemplo de esa síntesis es el reportaje de los Laboratorios del Dr. Esteve. En 1942 la empresa inauguró su nueva sede en el barrio del Guinardó, y el Arxiu Històric Fotogràfic del IEFC conserva un centenar de negativos originales de Godes que documentan por completo aquellas instalaciones. No se han localizado las copias finales, ni siquiera en la propia empresa, donde no había constancia de que estas imágenes existieran.

Es un reportaje hecho en los años más duros de la posguerra, cuando la represión ideológica y cultural era más asfixiante. Y aun así, estas fotografías mantienen una frescura en su concepción, su estética y sus encuadres que las acerca más a la iconografía de la República que a la estética del nuevo régimen. Muestran, mejor que ninguna otra serie, hasta qué punto Godes había incorporado la modernidad de las vanguardias a su oficio, más allá de las fotografías pensadas para concursos.

Un encargo mirado como obra propia

Emili Godes, operarias inspeccionando ampollas en los Laboratorios Esteve, c. 1955-1960
Emili GodesLaboratorios del Dr. Esteve, inspección de ampollas, c. 1955–1960
El encargo pedía documentar el control de calidad; Godes lo resuelve con lenguaje moderno. En lugar de una vista general de la sala, alinea a las operarias en diagonal y deja que se repitan la bata, la cofia y el óvalo luminoso del visor: la tarea se convierte en ritmo. La única luz que cuenta sale de los propios visores, y el archivador del fondo cierra el encuadre como una retícula.
IEFC · ACP-23-690 · ver en La obra
Emili Godes, sala de fabricación con reactores de los Laboratorios Esteve, c. 1960-1965
Emili GodesLaboratorios del Dr. Esteve, sala de fabricación, c. 1960–1965
Fotografía de fábrica con la nitidez de la Nueva Objetividad: punto de vista alto y diafragma cerrado, de modo que cubas, reactores y garrafas se leen igual de definidos del primer al último término. La maraña de ejes, poleas y tuberías del techo funciona como una retícula que cierra la imagen por arriba. Enseña exactamente lo que la empresa necesitaba enseñar y, a la vez, ordena el desorden industrial como una composición.
IEFC · ACP-23-710 · ver en La obra